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Concreté una visita con un cliente cuyas oficinas quedaban retiradas de la ciudad. Revisé cuidadosamente todos los papeles que necesitaba para hacer las afiliaciones correspondientes.
En el camino encontré un peaje que estaba a pocos minutos de las instalaciones de la empresa que iba a visitar. Busqué el dinero del peaje en mi billetera y no encontré. Busque monedas en mi bolso, en la gaveta del carro y lo que tenía definitivamente no alcanzaba para pagar el peaje. Traté de resolver el problema con alguien del peaje pero fue imposible.
Tuve que llamar a mi cliente, para cancelar la cita y disculparme con él pues no era posible ir a su oficina. Adicionalmente, perdí toda una tarde que pudo ser muy efectiva y corrí el riesgo de perder varios clientes por no realizar una buena revisión de planes.

Entrenador: Luis Bernardo Velez.



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